Ca na Costa y Cap de Barbaria
Acércate a la prehistoria a través del sepulcro megalítico y de los restos de los asentamientos.
Una isla, muchas historias
Antes de convertirse en un destino de vacaciones, Formentera fue una isla de agricultores, pescadores y salineros. Sus yacimientos, iglesias y caminos permiten acercarse a una historia marcada por el mar, los periodos de despoblación y el esfuerzo de quienes hicieron de ella su hogar.
Hacia 2000 a. C.
El sepulcro megalítico de Ca na Costa documenta la presencia de comunidades prehistóricas en Formentera. Sus grandes losas forman una cámara funeraria colectiva: un testimonio de la organización y las creencias de aquellos habitantes.
Los asentamientos de Cap de Barbaria completan esta mirada a la prehistoria. La historia de la isla comienza mucho antes de la llegada de los romanos.
Antigüedad
La isla participó en el mundo romano, conectado por rutas marítimas. El yacimiento de Can Blai conserva los restos de una fortificación de época bajoimperial, situada entre finales del siglo III y comienzos del IV d. C.
Estos vestigios permiten hablar de presencia romana sin confundirla con el origen del poblamiento de Formentera.
Edad Media · 1235
Tras la etapa andalusí, la conquista de las Pitiüses en 1235, encabezada por Guillem de Montgrí, incorporó las islas a la Corona de Aragón.
Durante los siglos posteriores, Formentera atravesó periodos de despoblación y aprovechamiento intermitente desde Eivissa. La inseguridad marítima y los ataques corsarios dificultaban la continuidad de los asentamientos.
Desde 1695
La primera concesión real de tierras a Marc Ferrer, fechada el 24 de diciembre de 1695, forma parte del proceso de repoblación definitiva. Otras concesiones y la llegada de familias desde Eivissa contribuyeron a consolidar la población.
Durante el siglo XVIII, la vida rural y los núcleos de población fueron afianzándose. Iglesias, casas y estructuras defensivas ayudan a comprender aquel esfuerzo por permanecer en la isla.
Siglos XIX y XX
La agricultura, la pesca y el trabajo en las salinas sostuvieron a numerosas familias. Higueras, campos, paredes de piedra seca, aljibes y molinos conservan la memoria de una vida adaptada a los recursos disponibles.
La emigración también formó parte de esta historia. Mirar el paisaje rural permite reconocer el trabajo de generaciones que vivieron antes de la expansión turística.
Siglo XX y actualidad
La Guerra Civil y la represión franquista dejaron una huella dolorosa. Junto a la Savina funcionó el penal conocido como sa Colònia o es Campament. Su estudio y la recuperación de la memoria de las víctimas son parte del conocimiento del pasado de la isla.
En la segunda mitad del siglo XX, el turismo transformó la economía y la sociedad. La llegada de viajeros y de personas vinculadas a movimientos artísticos y contraculturales añadió nuevas experiencias a una comunidad con raíces propias.
En 2007 se constituyó el Consell Insular de Formentera. El patrimonio de la isla reúne hoy testimonios arqueológicos, rurales y de memoria histórica que merecen conocerse y cuidarse.
Relaciona cada etapa con el paisaje que puedes encontrar hoy. Consulta las condiciones de visita y respeta los recintos arqueológicos y las propiedades privadas.
Acércate a la prehistoria a través del sepulcro megalítico y de los restos de los asentamientos.
Un yacimiento para situar la presencia romana en el paisaje de Formentera.
La iglesia y la capilla de sa Tanca Vella permiten descubrir distintas etapas de la vida religiosa de la isla.
El Molí Vell de la Mola y el entorno de ses Salines acercan al trabajo agrícola y a la historia de la sal.
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